Los Espetos de Sardinas
En aquellos tiempos, las paisanos que vivían cerca del mar dedicados a la pesca, se conformaban con la mercancía sobrante de la venta para su consumo propio.
Los malacitanos acudían a la playa para pasar un día de reposo, aunque el Real Camino de Granada —vía que discurría en paralelo a la costa— comenzó a atraer a gentes de otras clases burguesas que buscaban degustar los espetos de sardinas de Miguel Martínez (merendero La Gran Parada).
El lugar fue creciendo en fama, y su dueño recibió en 1885 la visita del
monarca Alfonso XII, quien se desplazó para ver los destrozos provocados por un
terremoto en la comarca de la
Axarquía. Como anécdota se cuenta que “Migué el de la sardina”,
como lo conocían el vecindario, pronunció al observar que el rey se comía el
“pescaíto” con cuchillo y tenedor: “Majestad, asina no, con los deos”.Los vendedores de El Palo aprovechaban los cañaverales que crecían en las playas para espetar las sardinas,siendo importante que con la caña se espete justo por debajo de la espina —para que no se partiera y se cayera a las ascuas de la leña—, ensartadas en la arena, inclinadas al fuego y a favor de la brisa, en la actualidad se ha mejorado su labor gracias a unas barcas que se encuentran a lado de chiringuitos en la playa.
La gente del mar ha llamado a este método ‘amoragar’, palabra derivada de moraga, procedente del término árabe ‘múhraqa’ —quemar o cosa quemada—, ya que, a pesar de en que la civilización de Al-Andalus se solía adobar el pescado con especias, también se preparaba en parrillas similares a barbacoas o en cazuelas.
Para comerlas en su punto, el refranero reserva una expresión bastante acertada: “Las sardinas, de Virgen a Virgen”, en referencia a las fechas entre las festividades de la Virgen del Carmen (16 de julio) y de la Victoria (8 de septiembre), patrona de Málaga, mientras que otros afirman que la mejor época son los meses de verano sin la letra ‘r’, es decir, junio, julio y agosto.
La época veraniega, por tanto, es favorable para disfrutar de este manjar, y que en toda la costa malacitana congrega diariamente a multitud de bocas en los populares chiringuitos situados en primera línea de playa.
Otra forma de degustar este alimento sería con aceite, perejil, ajo y sal, al estilo de “cazuelillas morunas”, abiertas en canal, al igual que otros pescados como los boquerones y jureles; e incluso intercaladas en una cazuela con rodajas de tomate y cebolla, conocido como “sardinas a la teja”.
Un plato algo diferente son la caja de espetos que presenta Dani Garcia en su restaurante Calima
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